Navidad, algoritmos y emociones: ¿las marcas nos enseñaron a sentir?
- Citlali Vital

- 26 dic 2025
- 1 Min. de lectura
Escrito en colaboración con la IA.
Sin embargo, el contexto cambió. Pasamos de campañas masivas en televisión a ecosistemas digitales donde los algoritmos personalizan los mensajes emocionales. Hoy no todos vemos la misma Navidad: a algunos se nos muestra nostalgia; a otros, éxito y aspiración; a otros más, calma y autocuidado. La emoción dejó de ser colectiva para volverse segmentada.

Este fenómeno tiene implicaciones profundas. Cuando las emociones se repiten año tras año desde los mismos códigos visuales y narrativos, pueden convertirse en un mandato emocional: estar bien, agradecer, reunirse, cerrar el año “en positivo”. Para muchas personas, no cumplir con esa expectativa genera cansancio, culpa o desconexión.

Desde el marketing, esto abre una conversación necesaria: ¿hasta qué punto las marcas acompañan emociones reales y cuándo comienzan a imponerlas? Cuestionar la emoción navideña no significa rechazarla, sino hacerla consciente. Para las marcas y profesionales de la comunicación, el reto no está en amplificar emociones prefabricadas, sino en comprender los contextos reales de las personas. Para las audiencias, quizá diciembre no se trate de sentir más, sino de elegir cómo y desde dónde sentir. Pensar la Navidad hoy también es un acto de conciencia.
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